Por Jorge Flores

La decadencia de la sociedad ya no se puede disimular y con ella se va degradando la política y luego las instituciones democráticas.

Estamos lejos de la duhaldista intención fundacionalista de cambiar el nombre del Distrito por el de Ciudad de la Paz y que la ciudadanía lomense, desoyó, ignoró y obligó a dar marcha atrás. Muy lejos y atrás también quedó EL Orgullo de Ser Lomense, ya que el accionar del “fulano” que es tan pobre que sólo tiene dinero, vicios caros y mal aliento, nos dejó con un gusto a deshonra y avergonzados por haber sido noticia nacional y fundamentales responsables a la hora de analizar la elección perdida.

Hoy del Gobierno de la Comunidad formamos parte, cual cobayos de un nuevo experimento político, de resultado incierto, pero que no corrige fisuras exponenciales, difíciles de disimular

Nadie recuerda haber vivido en la Ciudad de la Paz, nadie sintió el orgullo de ser lomense y lo de gobierno de la comunidad deberá ser demostrado rápidamente para salir de frases marketineras, vacías de realidad concreta.

En este punto el primer mostrador de la democracia, falacia instalada para dar la impresión que los municipios tienen razón de ser a la hora de medir poder electoral, está haciendo demostraciones de módicos ejemplos dignos de elogios.

Sin ingresar en análisis de la gestión municipal, a la que daremos tratamiento en próximas entregas, nos abocaremos al Honorable Concejo Deliberante de Lomas de Zamora y en primera instancia resulta recurrente la figura de la concejal María Elena Velázquez, quien al finalizar su mandato hacía público su desagrado por los desmanejos implementados con la influencia del mercurismo-Pro.

Velázquez, en declaraciones de prensa, afirmaba que faltaba conducción del Concejo, que la improvisación y el capricho imperaban, que ya no sesionaba según usos y costumbres históricos, sino cuando la presidencia del cuerpo lo considerara necesario y con temas consensuados no ya en labor parlamentaria sino en su despacho.

Las expresiones de la ex concejal hoy alineada con Guillermo Moreno, eran sólo un eslabón de una cadena surrealista que se vive hoy, en un Cuerpo que históricamente se denominó honorable.

Hay un libro próximo a salir que se llama “Del municipio de Puertas abiertas a los molinetes de hoy” que desgrana las épocas de oro de la institucionalidad política lomense, generando o mostrando un gran contraste con las actividades políticas de hoy.

Si bien la comunidad lomense, nunca mostró predisposición para asistir a las sesiones, estas eran públicas, y existían muchas formas de estar al día con la información. En una época existía un lugar donde los periodistas locales podían presenciar una sesión sacar fotos, tomar notas e incluso realizar algún reportaje a los ediles en algún receso.

Al día de hoy eso es historia antigua, no sólo los periodistas, los vecinos comunes o cualquier interesado tiene denegado a priori el acceso al recinto o a la barra, si no cuenta con la correspondiente autorización de la presidencia, si no solicita previamente via web autorización, que luego de una evaluación será denegada o no.

Existen muchos testimonios de representantes de instituciones, inclusos militantes del oficialismo, que se fueron alguna vez mascullando su bronca por este alejamiento bestial de la política y la sociedad.

Por otro lado, reacios o impotentes a dar respuestas coherentes, las autoridades del HCD optan por el silencio o en voz baja narran que con el advenimiento de los teléfonos celulares los ediles están expuestos a fotografías con inoportunas hurgadas de nariz, gestos desagradables o escatológicos ademanes.

También forma parte de las excusas que hace un par de semanas en una sesión con la barra fraccionada en distintos sectores políticos hubo intercambio de insultos y una funcionaria del ejecutivo tuvo un desagradable desempeño ciudadano y un comportamiento poco civilizado.

Con esta narrativa no quiero abundar en que todo tiempo pasado fue mejor, pero es que las nuevas generaciones no hacen honor al cargo que ocupan y menos demuestran aptitud para formar parte de un cuerpo que supo ser honorable y hoy presenta grietas imposibles de disimular.

Deberían saber los señores y señoras concejales que la banca que ocupan las lograron no por pertenecer a una empresa privada, ni por medios propios, sino porque integraban una Lista que fue electa en una circunstancia muy especial, en un momento muy particular; era una Lista que no podía perder, porque la consigna provincial era votar Lista Completa, sino hubiera sido de ese modo hoy estarían sufriendo la crueldad de los ajustes del Gobierno libertario de Javier Milei, sin la heladera llena, sin dieta abultada y sin beneficios extras logrados con actitudes, conocimientos, habilidades, títulos o experiencias comprobables.

Hace pocas semanas un reconocido dirigente y ex edil oficialista fue invitado a una sesión por un tema especial y llegó un poco más tarde que grupo mayoritario que requirió su presencia en el recinto, pero grande fue su sorpresa cuando se le denegó la entrada y tuvo que esperar en la vereda a que termine la sesión para juntarse con su grupo y hacer las fotos de estilo.

El desprestigio de un cuerpo que supo ser considerado honorable cuando muchos de sus integrantes eran niños o adolescentes y otros no se dedicaban a la política, es muy grande y en los corrillos cuando se enteraron del episodio ocurrido con un edil mandato cumplido, muchos no podían creer lo ocurrido, pero alguien expresó la frase que dio título a esta nota de continuar por esta senda el HCD de Lomas de Zamora será privatizado más tarde o más temprano.

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